Devocional 6 de Julio 2018

LIMITADOS POR LA VOLUNTAD DE DIOS


SALMOS 139:1-12 1Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5 Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. 12 Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

TODOS TENEMOS MOMENTOS EN LA VIDA en los que parece que el plan de Dios parece que se ha detenido o descarrilado. Tal vez usted ha orado mucho por algo o por alguien, pero el Señor todavía no ha respondido. O quizás le pidió que interviniera en una situación, pero nada ha cambiado. En tiempos así, es importante recordar ciertas verdades acerca del Padre celestial.

Aun antes de que naciéramos, Dios predeterminó lo que Él quería hacer en, por medio y para nosotros. Sus planes para nuestra vida están guiados por su sabiduría, ya que Él dirige los hechos y elige el momento preciso para ayudarnos a crecer como cristiano. El amor de Dios es la razón de todo lo que Él hace en nuestra vida para transformarnos a imagen de su hijo Jesucristo.

Pero, desde una perspectiva humana, el plan del Padre celestial puede parecer demasiado lento demasiado difícil de seguir. Por ejemplo, un matrimonio puede llegar a sentirse decepcionado a punto de divorciarse, pensando que encontrar un nuevo cónyuge sería más fácil que resolver sus problemas. O tal vez los problemas económicos impulsen a alguien a ser deshonestos en una declaración de impuestos. Estos atajos demuestran falta de confianza en los caminos del Señor e incredulidad en su suficiencia.

Pero no tiene que ser así. Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos mantenernos firmes durante esos periodos en los que queremos dirigir nuestra vida.

REFLEXIÓN:
Al confiar en la gran sabiduría de Dios y en su amorosa voluntad, tendremos confianza para descansar bajo su cuidado. Nuestro camino puede parecernos oscuro, pero a la luz de Dios la senda se vuelve clara. Lo único que tenemos que hacer es seguirla.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.