Devocional 15 de Julio 2018

NO INVALIDAR LA GRACIA DE DIOS


GALATAS 3:1-5 !!Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

EN EL VERSICULO TRES DEL PASAJE DE HOY, el apóstol Pablo hace una pregunta perspicaz a todos los que han creído en Jesucristo para salvación dice: Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos? El sutil cambio de confiar en el Señor a confiar en la carne (o en uno mismo) puede pasar desapercibido.

Cuando recibimos la salvación por la fe en Cristo y experimentamos por primera vez la gracia gloriosa de Dios y la libertad del pecado, sabemos que nunca podríamos haberla obtenido por nosotros mismos. Nos llenamos de gratitud y asombro por haber recibido el regalo de la salvación.

Sin embargo a medida que creemos en la gracia y nos sometemos a las disciplinas de la obediencia y el servicio, comenzamos a acumular un registro de buenas obras y comportamiento cristiano. Por tanto, sino somos cuidadosos, podemos comenzar a confiar en nuestra piedad y obediencia, en vez de hacerlo en la obra del Espíritu Santo en nuestra vida.

Hay algo dentro de nuestra humanidad caída que anhela atribuirse el mérito por el bien que hacemos. Reconocemos sin dificultad que somos salvos por gracia, pero luego asumimos que vivir de acuerdo a la Palabra depende de nosotros, que Dios hizo su parte al salvarnos y ahora debemos hacer la nuestra.

Cuando recibimos la salvación por la fe en Cristo y experimentamos por primera vez la gracia gloriosa de Dios y la libertad del pecado, sabemos que nunca podríamos haberla obtenido por nosotros mismos. Nos llenamos de gratitud y asombro por haber recibido el regalo de la salvación.

REFLEXIÓN:
Solo al tener una visión grande de Dios y una visión pequeña de nosotros, podemos ver que no añadimos nada a nuestra salvación. Tampoco podemos reclamar el crédito por la obra que el Espíritu Santo hace en nosotros y por medio de nosotros cuando nos santifica y madura en Cristo.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.