Devocional 20 de Julio 2018

EL COSTO DE SEGUIR A CRISTO


MATEO 16:21-26 21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

¿ALGUNA VEZ A INTENTADO SEGUIR A DOS PERSONAS AL MISMO TIEMPO? Esto funciona solo cuando van en la misma dirección. Pero ¿qué sucede si los caminos de esas personas se bifurcan? Por ejemplo, imagínese caminando por un sendero con unos amigos y llega a una encrucijada. Si una persona quiere ir a la derecha y otra piensa que debe girar a la izquierda, usted debe elegir a cuál seguir.

Este principio también es cierto para los cristianos, pero a hora nuestra decisión es seguir a Cristo o no. La mayoría de nosotros seguiremos con gozo al Señor mientras Él vaya a donde queremos ir. Pero ¿qué sucede si Él nos guía por un camino de sacrificio y abnegación, sufrimiento o incluso de muerte?

¿Confiaremos en Él y seguiremos adelante por ese camino?

Este fue el dilema que enfrentaron los discípulos. Cuando comenzaron a seguirlo, esperaban que Cristo estableciera su reino mesiánico, los librara de la dominación romana y les diera lugares de honor y autoridad. Pensando que pronto serían exaltados en el reino, estuvieron dispuestos a sufrir las privaciones temporales del hogar, la seguridad y la comodidad. Pero entonces Él Señor les dijo que su camino los llevaría al sufrimiento y a la muerte, y que, querían seguirlo, debían negarse a si mismos y tomar su cruz.

REFLEXIÓN:
Muchos cristianos hoy tienen las mismas expectativas que tenían los discípulos, tal vez no por un reino, pero si por una vida feliz y próspera. Sin embargo, esto es como invitar a Cristo a seguirnos. La abnegación significa renunciar a nuestro derecho de liderar para rendirnos al señorío de Cristo sobre nuestra vida. Aunque su trayecto no es fácil, solo él conoce el camino a la casa del Padre.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.